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Cannabis terapéutico y COVID-19: oportunismo y desinformación.

La pandemia por coronavirus registrada en el último año y medio ha causado una alarma social sin precedentes a nivel mundial.

En mayor o en menor medida todos los países han adoptado medidas que han pasado desde el confinamiento estricto a las restricciones de la normal sociabilidad de las personas reduciendo su contactos tanto a nivel social, laboral y familiar. La prevención de los contagios ha tenido consecuencias en la salud mental de la población y aún tardaremos años en entender el verdadero alcance de las consecuencias. En particular, en poblaciones vulnerables como la de las personas con trastornos por consumo se han registrado aumentos de consumos de alcohol y diferentes drogas ,así como la ulterior agudización de ciertas conductas adictivas como el juego.

Ante cuadros de ansiedad y preocupación por una situación sin precedentes, la incertidumbre de lo desconocido y el aislamiento social que ha conllevado y aún conlleva, los medios de comunicación han versado una serie de datos, más o menos contrastados y a menudo contradictorios con el pasar de las semanas. No podemos pedir responsabilidad y ética a los periodistas cuando el presidente de los EEUU en rueda de prensa recomendaba inyectarse lejía, pero si nos urge lanzar una voz de alarma para poner en guardia a la población de que todo lo que se escribe no es cierto.

Científicos de todo el mundo se han puesto a trabajar sobre el Covid-19 en el intento de encontrar tratamientos, crear vacunas y dilucidar los mecanismos de acción del coronavirus responsable de la COVID-19. Ante la avalancha de estudios, mas de 170 mil en un año, se han creado revistas ad-hoc que han permitido la publicación de resultados sin el correspondiente “ filtro de veracidad” que garantiza la revisiones de pares especializada.

El oportunismo de los periodistas han pescado en este mar de confusión, y han diseminado falsas esperanzas o incluso fomentado comportamientos dañinos para la prevención y el curso de la enfermedad. Uno de estos casos ha sido la difusión de que el cannabis terapéutico podría ser beneficioso frente al COVID-19.

La industria detrás de la legalización del cannabis y el interés de la población por encontrar soluciones asequibles han hecho el resto para que esta noticia apareciese en los periódicos de mayor tirada y en los telediarios de todo el mundo. Pero qué hay de verdad en esto?

El trabajo sobre el que se han extrapolado los datos es un trabajo in vitro, realizado en células de laboratorio tumorales inmortales en el que se aportan datos sobre la menor respuesta inflamatoria de estas células. En particular un extracto del componente FCBD del una cepa de Cannabis sativa, cannabidiol (CBD), cannabigerol (CBG), tetrahydrocannabivarin (THCV), y multiples terpenos , es decir un componente un particular extraído en laboratorio que nada tiene que ver con la marihuana que se fuma, podría tener quizás un efecto sobre unas células tumorales en laboratorio. En el mismo trabajo también muestran datos sobre el aumento de secreción de citoquinas proinflamatorias por parte de los macrofagos de los pacientes.

De hecho, los propios autores del trabajo concluyen que “Es necesario ser muy cautos en proponer el consumo de cannabis como tratamiento de los pacientes de Covid-19, como ha sido propuesto en los medios de comunicación. De hecho nuestros datos demuestran que el aumento de citoquinas (IL6 e IL8, sustancias que las células del sistema inmune usan para comunicarse) secretados por los macrofagos (celulas del sistema inmunitario) tratados con los derivados del cannabis podrían potencialmente empeorar la “tormenta de citoquinas” responsable de los cuadros graves de estos pacientes. Debe ser subrayado para los usuarios y el personal sanitario que eviten el uso de cannabis para la prevención o tratamiento del Covid-19” .

A este han seguido otros trabajos que teorizan sobre la necesidad de más investigación en el campo, pero lo cierto es que no ha habido nuevos datos. La información que debe prevalecer es la fundamentada. Nora Volkow, directora del Instituto Nacional (americano) sobre el Abuso de Drogas ha señalado: “ el riesgo de gravedad e incluso de muerte producida por COVID-19 aumenta con la edad avanzada pero también se concentra entre quienes están inmunocomprometidos o tienen su salud comprometida con distintas afecciones como diabetes, cáncer, cardiopatías y enfermedades respiratorias. Muchos de estos últimos surgen de fumar y, por lo tanto, fumar puede aumentar el riesgo de muerte y enfermedad de COVID19 (tabaco y/o cannabis).


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