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Desintoxicación de Dopamina ¿Sirve para algo?

Actualizado: 22 ago

Una moda reciente que tuvo su inicio en Silicon Valley, la capital de la tecnología, defiende que es bueno practicar “ayunos de dopamina”, es decir, abstenerse durante un corto espacio de tiempo de todos los estímulos externos que puedan generar placer: dejar de comer (solo tomar agua para mantenerse hidratado); ignorar el teléfono, el ordenador, el televisor; incluso evitar interactuar con otras personas, hasta lograr una sensación de “aburrimiento”.


¿Cuál es el fin de esta conducta o sus beneficios? Los promotores del ayuno de dopamina creen que los seres humanos nos sobreestimulamos por los "golpes" de dopamina que proveen las redes sociales, la tecnología y la comida. Un exceso de producción de dopamina satura sus receptores, por lo que repetir los estímulos producirá una dopamina que no tendrá la misma respuesta de recompensa, ya que no tiene ningún efecto biológico al no poder unirse a un receptor libre. La falta de placer nos impulsará a buscar otros o más estímulos, pero será inútil. Esto provoca tolerancia, uno de los componentes que determinan clínicamente la adicción. Otro de los componentes es la abstinencia: no recibir la dopamina necesaria para activar la respuesta de recompensa provoca malestar.


Así pues, los defensores de esta teoría dicen que, evitando deliberadamente los estimulantes y en particular cualquier comportamiento impulsivo, podemos disminuir la cantidad de dopamina en nuestro cerebro, los receptores quedan liberados y reseteamos la situación de dopamina/receptor dopaminérgico. Luego, después del ayuno, cuando volvemos a involucrarnos con estos estimulantes, los disfrutamos más y nuestras vidas son mejores.


Así planteado, podría tener sentido y el ayuno serviría para algo? Es necesario hacer algunas premisas:


  1. La dopamina es un neurotransmisor, es decir es una molécula que sirve para que nuestras neuronas se pasen información de unas a otras, se encuentra implicada en tareas como el movimiento, la memoria, el aprendizaje, el sueño y la cognición. La función de la dopamina es importante para el correcto funcionamiento de nuestro cerebro, un exceso o una falta de producción puede tener consecuencias graves.

  2. En una adicción la producción de dopamina es tremendamente alta: las sustancias y las conductas que la provocan son capaces de generar auténticos torrentes de dopamina que, a su vez, cambian la conformación neurológica. Entre dichos cambios está la inhibición de los receptores de dopamina. Esta acción se lleva a cabo de manera automática para proteger al organismo y no está claro que una modificación de conducta en un espacio de tiempo puntual como sugiere la “teoría del ayuno de dopamina” pueda ser suficiente para modificar nuestros mecanismos biológicos.

  3. Durante mucho tiempo la dopamina fue considerada como “la molécula del placer”, sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que no es la causa directa de la sensación de placer o euforia. En dichas investigaciones se anularon los receptores dopaminérgicos de un sujeto y aun así persistía la sensación de placer. Es decir, existen otros mecanismos que pueden determinar recompensa y placer.

Para poder determinar si el “ayuno de estímulos” tiene un sentido fisiológico habría que determinar si las cantidades de dopamina(y/o otras sustancias) diarias producidas por los estímulos cotidianos son suficientes para provocar un cambio en nuestro sistema nervioso. Después, habría que comprobar si reduciendo los estímulos podemos devolver ese cambio al estado previo.


Además, habría que hacer estas mediciones considerando las diferencias individuales, pues el momento en que una persona siente “necesitar” hacer resetear sus niveles podría difícil de determinar, pues se lleva a cabo cuando los individuos se sienten distraídos, estresados, poco creativos, demasiado perezosos o cualquier estado de ánimo “bajo” o poco motivado. Todo muy subjetivo para pensar que esto sea debido a los niveles de una única sustancia.

Considerar también que los tiempos podrían ser diferentes para cada individuo. De hecho han sido propuestos varios patrones: Diariamente entre una y cuatro horas, una vez cada fin de semana, una semana al año, de 5 a 30 min de una a tres veces al dia…en fin, sin medidas de dopamina y otros factores, cualquiera de estos patrones no tiene un significado específico.


Por el momento, aunque la teoría suene lógica, nada de esto ha sido medido. ¿Quiere decir que “el ayuno de dopamina” (o “el ayuno de estímulos constantes”) no funciona? Tampoco: lo único que significa es que desconocemos por completo los mecanismos, si es que los hay.


ayunos de dopamina


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