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Benzodiacepinas: no por ser legales dejan de ser peligrosas

Aunque su utilidad médica es incuestionable, que las benzodiacepinas sean uno de los medicamentos psicoactivos más recetados a nivel mundial no excluye el hecho de que esta familia de sustancias sea muy peligrosa, especialmente si su consumo no respeta las pautas establecidas por un médico. Más allá de que tanto su sobredosis como su síndrome de abstinencia pueden llegar a ser mortales, su consumo prolongado en el tiempo, además de facilitar la aparición de múltiples y complejos problemas de salud, provoca una fuerte dependencia o #adicción de la cual es muy difícil salir sin el adecuado tratamiento. Hoy en nuestro blog hablamos de las benzodiacepinas y de su peligrosidad.


¿Qué son las benzodiacepinas? Tipos y utilidad médica.


Las benzodiacepinas o "benzos" son una familia de sustancias que reúnen por característica principal el ser depresoras del sistema nervioso central. En la práctica médica son utilizadas principalmente por sus propiedades ansiolíticas (reducen la ansiedad) e hipnóticas (combaten el insomnio), así como sirven de relajantes musculares y más generalmente como sedantes. Otra de sus grandes utilidades es su capacidad de actuar como anticonvulsivos en casos de ataque epiléptico. En la gran mayoría de casos se consumen por la vía oral en forma de pastillas.


Desde los años sesenta las benzodiacepinas han sustituido a los barbitúricos (potencialmente aun más peligrosos por los riesgos de sobredosis que conllevan) en el tratamiento de problemas como el insomnio, la ansiedad, algunos trastornos depresivos, el TOC (trastorno obsesivo compulsivo), la esquizofrenia... e incluso para el tratamiento de algunas adicciones como el #alcoholismo, si bien en la actualidad esta última utilidad de las benzodiacepinas se ha puesto en entredicho debido a su propia potencialidad adictiva y a los posibles riesgos existentes de que se consuman ambas sustancias a la vez en el caso de una recaída, lo que puede ser letal. De ahí que solo se deba recurrir a esta práctica en un ambiente controlado y bajo estricta supervisión médica.


Al decir que las benzodiacepinas son una familia de sustancias nos referimos a que existen distintos tipos de benzos, que se diferencian entre sí por su potencia, por su duración en el organismo y por ser de acción rápida o lenta. Así, son benzodiacepinas las siguientes sustancias:


  • Diazepam

  • Lorazepam

  • Alprazolam

  • Flurazepam

  • Midazolam

  • Clonazepam


Asimismo, son benzodiacepinas todos los medicamentos acabados en -pam, -pan, -lam y -lan. Algunos de sus nombres comerciales más conocidos son Trankimazin (Alprazolam), Lexatin (Bromazepam), Rivotril (Clonazepam), Valium (Diazepam) y Orfidal (Lorazepam). Por lo tanto, si bien todas estas sustancias pertenecen a la misma familia química, sus efectos y sus potenciales peligros pueden diferir mucho entre sí. Igualmente, dependiendo de cuál sea el problema que ha llevado a recetar benzodiacepinas los médicos prescribirán un tipo u otro.


Riesgos de las benzodiacepinas.


El consumo de benzodiacepinas, especialmente si el mismo es prolongado en el tiempo, puede provocar somnolencia, dificultades de concentración, problemas de memoria y atención, depresión, amnesia anterógrada, cambios de humor, ataques de pánico, problemas para conciliar el sueño, disfunción sexual, delirios... Asimismo, consumir una cantidad excesiva de una sola toma puede provocar una reacción aguda letal que puede llevar a la muerte por parada respiratoria. Las probabilidades de sufrir una sobredosis letal se incrementan exponencialmente si se consumen benzodiacepinas junto a otras drogas depresoras del sistema nervioso central, como pueden ser el #alcohol o los #opioides (morfina, heroína, fentanilo...). También es destacable que bajo el efecto de las benzodiacepinas pueden producirse accidentes debido a problemas de coordinación, algo especialmente relevante a la hora de conducir.


Más a la largo plazo, un consumo continuado y elevado de benzodiacepinas se ha relacionado con un mayor riesgo de sufrir demencia y alzhéimer, así como la aparición del fenómeno de excitación paradójica (en vez de relajar, estimulan al sujeto, de ahí que se den comportamientos agresivos), deterioro cognitivo permanente (sobre todo en personas de la tercera edad) e incremento de las tendencias suicidas (especialmente en aquellas personas predispuestas a ello). También sigue siendo objeto de estudio la relación entre consumo de benzodiazepinas y un incremento del riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer (como ocurre con el alcohol), así como algunos estudios afirman que su consumo prolongado puede provocar un daño cerebral permanente similar al producido por el #alcohol.


Tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia.


Como casi todas las drogas, las benzodiazepinas provocan tolerancia, dependencia y tienen un síndrome de abstinencia asociado. En primer lugar, el fenómeno de la tolerancia explica que, al consumir habitualmente una sustancia, el organismo se acaba habituando a ella, por lo que para volver a ser efectiva (tanto objetiva como subjetivamente) se debe aumentar la dosis. Este hecho, el aumentar cuantitativamente el consumo, lleva parejo un correlativo incremento de los riesgos de sufrir tanto una sobredosis como alguno de los efectos indeseados asociados a esta familia de sustancias. Igualmente, cuanto mayor sea la cantidad consumida mayores son las probabilidades de acabar siendo dependiente de dicha sustancia.


La adicción a las benzodiacepinas (una de las drogas más adictivas del mundo) es muy frecuente en aquellas personas que han consumido este estilo de sustancias de forma interrumpida durante un periodo de tiempo relativamente largo (si bien puede suceder a las pocas semanas del inicio del consumo). Como todas las adicciones, hablamos de una enfermedad que debe ser tratada por profesionales.


El síndrome de abstinencia de las benzodiacepinas destaca por el hecho de que puede llegar a ser, como el del alcohol, letal, ya que puede provocar catatonias y convulsiones, entre otras complicaciones. Las personas que sufren este síntoma también pueden sufrir ansiedad, insomnio, depresión... que, curiosamente, son algunos de los síntomas que llevan a recetar benzodiacepinas. Por su peligrosidad, si se es adict@ a las benzodiacepinas se recomienda no dejar de consumir de forma abrupta, sino que lo que debe hacerse es, ante todo, recurrir a profesionales y que estos marquen una pauta de reducción gradual.


Situación en España.


Hace unos meses saltó la noticia de que España fue en 2020 el líder mundial en el consumo legal de benzodiacepinas: según los datos ofrecidos por la JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes), en España se recetan 110 dosis al día por cada 1.000 habitantes.


Una de las causas subyacentes a esta sobremedicación a base de benzodiacepinas y otros psicofármacos es que en España, como ocurre en otros tantos países, problemas como el insomnio, la ansiedad... no se abordan desde la salud pública con instrumentos psicológicos. Esto se debe principalmente al escaso ratio de psicólogos existentes en atención primaria: España apenas cuenta con una ratio de 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, cifra harto inferior a la media de la Unión Europea (18 psicólogos por cada 100.000 habitantes). Según el estudio clínico PsicAP (Psicología en Atención Primaria) el tratamiento psicológico es capaz de reducir tanto el consumo de psicofármacos como la hiperfrecuentación a las consultas de atención primaria. Además, esta deficiente gestión de la salud mental y emocional de la población presenta un coste económico nada desdeñable: en España, se pierden cerca de 23.000 millones de euros al año por este motivo (coste sanitario, bajas laborales, discapacidad...).


Por otro lado, que España sea el líder mundial en el consumo de benzodiacepinas explica que esta familia de sustancias, tal y como aparece reflejado en la Memoria 2020 del Plan Nacional sobre Drogas, fuese la que más muertes por intoxicación aguda provocaron en el país en el año 2019. Así, las 522 muertes asociadas al consumo de benzodiacepinas superaron a los fallecimientos por #cocaína (494), #opioides (483) y #alcohol (325).


También hay que destacar que, si bien las benzodiacepinas son drogas que apenas circulan por el mercado ilegal en España, en los últimos tiempos se han descubierto NPS (Nuevas Drogas Psicoactivas) que emulan los efectos de las mismas, y cuyo desconocimiento y falta de control médico permiten conjeturar que son sustancias aun más peligrosas que las benzodiacepinas. Así, de las 880 NPS que son controladas a día de hoy por el EMCDA (Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías), 33 son o emulan a las benzodiacepinas.


En resumen de todo lo dicho hasta aquí, destacamos que, usadas correctamente, las benzodiacepinas son fármacos muy útiles en la práctica médica... pero que, debido a los problemas de salud que pueden ocasionar y a su potencial adictivo, su consumo debe limitarse a la prescripción médica, y a las pautas de consumo que esta dicte. Por lo tanto, aunque las benzodiacepinas pueden resolver un eventual problema de insomnio, ansiedad, depresión... se debe restringir su consumo a los casos en los que su prescripción sea absolutamente necesaria.


Si tienes problemas con las benzodiacepinas, no dudes en contactar con nuestro equipo. ¡Desde Paduluce queremos y podemos ayudarte!


Benzodiacepinas
El consumo de benzodiacepinas debe seguir en todo caso la prescripción de un médico.


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