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Consumo de alcohol y riesgo de cáncer: ¿Cuánto es demasiado?

Actualizado: 6 abr

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMS clasificó por primera vez a las bebidas alcohólicas como cancerígenas en 1987. Un estudio publicado en agosto de 2021 en The Lancet Oncology encontró que, a nivel mundial, más de 741 000 casos de cáncer diagnosticados en 2020 eran atribuibles al alcohol. Esta cifra representa el 4,1 % de los casos de cáncer en el mundo y no solo es cáncer de hígado si no también cáncer de esófago, de boca, laringe, mama, y cáncer colorrectal. El consumo excesivo de alcohol (es decir, ≥4 bebidas/día) se asocia con un aumento significativo del riesgo de aproximadamente 5 veces de cáncer oral y faríngeo y carcinoma de células escamosas de esófago, 2,5 veces de cáncer de laringe, 50% de cáncer colorrectal y de mama, y 30% para el cáncer de páncreas. En particular, en la población masculina alrededor del 75% de los casos de cáncer están relacionados con el alcohol.

En diciembre de 2020, para analizar los estudios más recientes e identificar las "brechas de conocimiento" en la investigación sobre el alcohol y el cáncer, el Instituto Nacional del Cáncer americano convocó un seminario titulado “El alcohol como objetivo para la prevención y el control del cáncer: desafíos de investigación”. Se resumieron estudios recientes sobre el papel del alcohol en el desarrollo del cáncer; se evaluaron las áreas en las que los investigadores deberían profundizar y apuntó que cómo las políticas públicas y la comunicación podrían ser de gran utilidad para aumentar la conciencia pública sobre este tema.

Es importante resaltar que los estudios han demostrado que solo entre el 33 y el 46 % de la población conoce las conexiones entre el alcohol y el riesgo de cáncer. Aunque estos datos se refieren solo a los EEUU, los datos son muy similares en Europa, y aún más preocupantes en el resto del mundo. No existe una concienciación en la población de que el consumo de alcohol, incluso moderado, es el causante de muchos tipos de cáncer.

De hecho, los mensajes sobre la correlación entre el consumo de alcohol y el cáncer pueden haber pasado desapercibidos en medio de las fuertes campañas de concienciación contra la conducción en estado de ebriedad, el consumo de alcohol por menores de edad y el consumo excesivo de alcohol. Aunque estos no sean problemas menores, existe una necesidad urgente de que los médicos y las organizaciones de salud pública hagan hincapié en la relación causal directa entre el consumo de alcohol y el cáncer para concienciar a la población.

¿Cómo aumenta el alcohol el riesgo de cáncer?

Esta pregunta fundamental no tiene una respuesta simple. Por ejemplo, en el caso del cáncer de hígado, se sabe que el consumo excesivo de alcohol causa cirrosis; una afección crónica en la que las células sanas del hígado se reemplazan con tejido cicatricial, lo que a menudo causa inflamación y, en última instancia, conduce al cáncer de hígado.

Para otros tipos de cáncer, la carcinogénesis puede ocurrir cuando el etanol, el componente principal del alcohol, se metaboliza en acetaldehído, un agente cancerígeno conocido. El acetaldehído interfiere con la síntesis y reparación del ADN y causa citotoxicidad y mutagenicidad.

Un mayor investigación sobre los mecanismos del efecto del alcohol en el riesgo de cáncer podría aumentar la comprensión de otros factores que pueden interactuar con el alcohol para aumentar el riesgo de cáncer.

¿Cuánto es demasiado?

Hay una verdad aceptada entre los investigadores que estudian el papel del alcohol en el cáncer: muchas personas beben más de lo que dicen.

La “subdeclaración” es común. También hay un alto grado de variabilidad en la forma en que las personas miden los tamaños de las consumiciones de bebidas alcohólicas. Una persona puede puede considerar una copa de vino lo que te sirven en un restaurante, más o menos un tercio de una copa grande, mientras que otra persona puede llenar hasta el borde una copa, y ambas pueden informar que afirmar que tomaron una copa.

En general, las autoridades sanitarias recomiendan que las personas que actualmente no beben alcohol continúen absteniéndose y aquellos que eligen beber deben limitar el consumo a dos bebidas por día para hombres y una bebida por día para mujeres.

Además, existen pocas encuestas que hayan tratado de obtener información sobre el consumo de alcohol a lo largo de la vida. La edad a la que uno comienza a beber, los niveles de consumo y los episodios de consumo excesivo de alcohol podrían desempeñar un papel en el riesgo de cáncer, pero ese historial rara vez está disponible. Además, hay poca investigación sobre lo que sucede cuando alguien deja de beber.

En resumen, existen aún muchas brechas transversales de evidencia científica, pero si se llenan estos vacíos, se podría cambiar lo que sabemos sobre los efectos del alcohol en el riesgo de cáncer, cómo comunicamos esta evidencia y así afectar los comportamientos de consumo de alcohol.


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