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M, Molly, éxtasis, MDMA… muchos nombres, una misma droga

Cuando escuchamos hablar del "M", del "MDMA", del "cristal", del "éxtasis", del "molly"... hemos de saber que todos estos nombres se refieren a la misma sustancia. La 3,4-metilenedioximetanfetamina o MDMA es una droga sintética que presenta propiedades similares a las anfetaminas y a la mescalina. Fue sintetizada por primera vez en 1914 a manos de la farmacéutica Merck, si bien el auge de su consumo fuera de los cauces legales comenzó a partir de los años 70. En 1985 el MDMA fue incluido en las listas de la ONU de sustancias controladas a nivel internacional, en concreto en la lista I, la más restrictiva, en la que se incluyen "sustancias que son muy adictivas o de probable uso indebido" y que presentan poca o nula utilidad médica.


A día de hoy, el MDMA es una de las sustancias más consumidas de forma recreativa en todo el planeta: según el Informe Mundial sobre Drogas de 2020 de la ONUDC (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), en el año 2018 al menos 20,5 millones de personas consumieron al menos una vez MDMA, lo que corresponde al 0,4% de la población mundial comprendida entre los 16 y los 64 años.


El MDMA es, en primer lugar, un estimulante, si bien presenta algunos efectos que cabe clasificar de "alucinógenos", ya que distorsiona la percepción de la realidad. También suele citarse que tiene propiedades empatógenas y entactógenas, términos que se refieren a que el éxtasis es susceptible de favorecer la aparición de sentimientos de empatía y comunión con las personas por un lado y aumentar la consciencia de uno mismo por otro. A día de hoy se sigue investigando los posibles usos terapéuticos del MDMA, especialmente en personas del espectro autista, en el tratamiento del estrés postraumático y en pacientes con enfermedades terminales.


El MDMA o "éxtasis" suele venderse o bien en forma de pastilla o bien en forma de cristal. En el primero de los casos, las pastillas suelen tener un contenido que oscila entre los 60-120 mg de MDMA por comprimido. Su consumo en forma de pastilla es mayoritariamente oral. Por el contrario, si se vende en forma de cristal (de coloración entre blanca e incolora) se suele consumir o bien chupando los cristales directamente o bien diluyéndolos en una bebida o tragándolos envueltos en papel de arroz. Cada método de ingesta tiene sus riesgos específicos asociados. También cabe decir que algunas personas consumen MDMA esnifando la sustancia, algo que multipica los riesgos de consumir esta droga.


Efectos del MDMA


Los efectos del éxtasis duran varias horas y se dejan sentir a partir de la media hora de su consumo, si bien su aparición puede retrasarse más de una hora... lo que conlleva no pocos riesgos de sobredosificación. Produce sentimientos de euforia, bienestar, empatía, cercanía con las personas, desinhibición, aumento o distorsión de las percepciones sensoriales (particularmente del tacto, la vista y el oído) y algunas personas consideran que presenta ciertas propiedades afrodisiacas.


Si bien estos son algunos de los efectos buscados por los consumidores, el MDMA también puede producir mareo, ansiedad, depresión, bruxismo, deshidratación, sudoración excesiva, hipertensión y problemas o anomalías cardiacas. Y es que si bien el éxtasis es una sustancia por la que la gente no suele acudir a tratamiento, esta droga es, al contrario, una de las que más visitas a Urgencias provoca.


El MDMA puede producir efectos tóxicos muy graves que pueden llegar a ser letales. La sobredosis de esta sustancia puede conllevar accidentes cerebrovasculares (trombosis, hemorragias cerebrales...), insuficiencias hepáticas graves y la aparición del llamado "síndrome serotoninérgico", que consiste en una actividad excesiva del sistema nervioso central que ocasiona hiperactividad, confusión, fiebre, convulsiones... y que puede ocasionar la muerte.


Junto a estas reacciones agudas, hay que citar también tanto la hipertermia como la hiponatremia, que podría decirse que son dos caras distintas de un mismo mal. La hipertermia, coloquialmente conocida como "golpe de calor", se produce cuando una persona consume MDMA y no se hidrata adecuadamente. Puede manifestarse en sudoración excesiva, arritmia cardiaca, sensación de fiebre, rigidez muscular... y es un cuadro potencialmente mortal. Por el contrario, la hiponatremia se produce entre los consumidores de MDMA que, en un intento de evitar la deshidratación asociada al consumo de esta sustancia, beben cantidades excesivas de líquido, lo que puede provocar una disminución del nivel de sodio en sangre. Sus principales síntomas son sopor, confusión mental y convulsiones, y sin intervención médica el resultado puede ser letal. La hiponatremia es relativamente rara, y suele ser más común en personas asignadas mujer al nacer.


Los riesgos del policonsumo


La práctica del policonsumo es harto peligrosa, ya que a los riesgos asociados al MDMA hay que sumarle los derivados de las otras drogas ingeridas. En concreto, consumir éxtasis con #alcohol aumenta exponencialmente el riesgo de sufrir deshidratación y a la larga un golpe de calor. Por otro lado, tomar MDMA junto a otros estimulantes puede producir una sobreestimulación harto peligrosa para el corazón, mientras que mezclarlo con ciertos fármacos antidepresivos puede ser mortal.


Riesgos a largo plazo del consumo de MDMA


Los estudios sobre el MDMA indican que su consumo continuado a lo largo del tiempo o en dosis excesivas puede conllevar la aparición de múltiples problemas de salud. Entre los mismos destacan:

  • Empeoramiento de enfermedades previas como la diabetes, la epilepsia, ciertos trastornos psiquiátricos o cardiopatías.

  • Depresión, ansiedad y aparición de ataques de pánico.

  • Trastornos del sueño.

  • Pérdida de apetito.

  • Psicosis y agresividad.

  • Alucinaciones.

  • Deterioro de la memoria.

Otra cuestión importante es que muchos consumidores de éxtasis afirman que los días posteriores a consumir la sustancia sienten una especie de "resaca" de rasgos depresivos. Esto se debe a que el consumo de MDMA libera toda la serotonina del cerebro de golpe (de ahí la euforia y placer asociados a su consumo), por lo que los días siguientes a su consumo las reservas de este neurotransmisor serán muy reducidas. Si bien esto no ha sido demostrado científicamente, algunos estudios realizados con animales indican que este efecto podría ser permanente y provocar una lesión irreversible de las neuronas serotoninérgicas. Tal y como dijo el exdirector del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos, Charles Schuster, "no sabemos si los jóvenes consumidores de MDMA dentro de 20 o 30 años, cuando tengan 45, empezarán a manifestar los síntomas y signos de degeneración del sistema nervioso central que habitualmente no empiezan a observarse hasta los 70 u 80 años".


Como casi todas las drogas, el éxtasis produce tolerancia, adicción y tiene un síndrome de abstinencia asociado.


Extensión del consumo del MDMA en España


Según la Encuesta sobre alcohol y drogas en España (EDADES), para el año 2019 el 5% de la población comprendida entre los 15 y los 64 años había consumido éxtasis al menos una vez en su vida, porcentaje que disminuye hasta el 0,9% si hablamos de las personas que tomaron MDMA en el último año. La media de edad del inicio del consumo es los 20,8 años, y es más consumido por hombres que por mujeres. Las estadísticas disponibles también indican que la práctica del policonsumo es algo muy habitual.


Por otro lado, la Encuesta sobre el uso de drogas en la Enseñanza Secundaria en España (ESTUDES) para el año 2021 indica que el 3,1% de los estudiantes menores de 18 años han consumido al menos una vez en su vida MDMA, porcentaje que se sitúa en el 1,8% si hablamos de quienes tomaron éxtasis el último año y en el 0,6% para quienes consumieron esta droga el último mes. Entre los estudiantes, la edad media de comienzo de consumo se sitúa en los 15,4 años. El 30% de los menores encuestados reconoció haber mezclado alcohol y éxtasis.


MDMA, adulterantes y NPS


Antes de dar por concluida esta entrada, hemos de destacar que comprar MDMA puro en el mercado ilegal de drogas es prácticamente imposible. El MDMA suele venderse adulterado con cafeína, cocaína, codeína, ketamina, MDA, LSD... así como con un amplio abanico de Nuevas Sustancias Psicoactivas (NPS). Igualmente, en ocasiones se han reportado partidas de MDMA que directamente no contenían nada de dicha sustancia, sino que estaban totalmente compuestas de NPS como pueden ser el 4-CMC, la dipentilona o la eutilona, sustancias todas ellas poco estudiadas por la comunidad científica.


Si tienes un problema con el MDMA, no dudes en ponerte contacto con nuestro equipo.

¡Desde Paduluce podemos y queremos ayudarte!


MDMA
MDMA, éxtasis, M, Molly... son todos nombres que designan una misma droga: la 3,4-metilendioximetanfetamina

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